| El
contestador automático del Instituto de Salud Mental:
Esta
usted escuchando la grabación del contestador automático del Instituto
de Salud Mental. "Gracias por llamar a este Instituto, la más sana compañía
en sus momentos de mayor locura.
Si
usted es obsesivo y compulsivo, presione repetidamente
el 1.
Si usted es co-dependiente,
pídale a alguien que presione el 2 por Usted.
Si usted tiene múltiples personalidades,
presione el 3, 4, 5 y 6.
Si usted es paranoico,
nosotros sabemos quien es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que
quiere. Espere en línea mientras rastreamos su llamada.
Si usted sufre de alucinaciones,
presione 7 y su llamada será transferida al departamento de Elefantes
Rosados.
Si usted es esquizofrénico,
escuche cuidadosamente, y una pequeña voz le dirá cual numero presionar.
Si usted es depresivo,
no importa cual numero pulse. Nadie le va a contestar.
Si usted sufre de amnesia,
presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cedula,
fecha de nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre.
Si usted sufre de estrés post-traumático,
presione lentamente la tecla de # hasta que alguien se apiade de usted.
Si usted sufre de indecisión,
deje su mensaje luego de escuchar el pitido...o antes del pitido...
o después del pitido... o durante el pitido. En todo caso, espere el
pitido...
Si sufre de perdida de la memoria a corto
plazo, presione 9.
Si sufre de perdida de la memoria a corto
plazo, presione 9.
Si sufre de perdida de la memoria a corto
plazo, presione 9.
Si sufre de perdida de la memoria a corto
plazo, presione 9.
Si sufre de perdida de la memoria a corto
plazo, presione 9.
Si tiene el autoestima baja,
por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están ocupados atendiendo
a personas importantes.
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| La
consulta:
Una
señora va al psicólogo
Señora: Doctor dígame qué hacer porque
fíjese, me di cuenta que mi hijo consume droga.
Doctor: No se preocupe, mire es la edad,
sólo procure que no lo haga muy seguido y sobre todo hable mucho con
él.
Señora: Pero Doctor, mi hijo sólo tiene
cinco años.
Doctor: Pero cómo!! Entonces tráigalo,
necesito hablar con él.
El Doctor le dice al niño: ¿Es verdad que
tomas drogas?
El niño: Sí, doctor.
Doctor: ¿Y desde cuándo?
Niño: Desde que tuve mi primera relación
sexual.
Doctor: ¿y eso cuando fue?
Niño: No sé, estaba borracho
Una
chica le cuenta al psicólogo sobre sus problemas relacionados con la bebida:
Chica:
- Tal como le cuento, doctor, mi problema es con el alcohol. Siempre
que tomo un par de tragos me entran unas ganas irresistibles de hacer
el amor con el primer hombre que se me cruza...
Y el psicólogo le responde: - Bueno, el
asunto parece delicado... ¿qué tal si nos tomamos un par de tragos,
se relaja y lo discutimos?
Llega
un señor al psicólogo y el doctor le pregunta
Doctor:
¿Veamos cuál es el problema?
El señor responde: Mire doctor lo que pasa
es que yo padezco "megalomanía".
Entonces el doctor responde: Vamos, no
creo que su problema sea tan grave, a ver cuénteme todo desde el principio,
Señor: Ah, pues mire doctor en el
principio yo comencé creando la tierra, los cielos y los mares...
Va un tipo al psiquiatra
y le dice:
Tipo: - Doctor, doctor, soy incapaz de
decir federico
Doctor: - ¿Cómo?
Tipo:- Que soy incapaz de decir federico.
Doctor:- Pero si lo dice perfectamente.
Tipo:- ¿De verdad, doctor?
Doctor:- Sí.
Se va
de la consulta, llega a casa y le dice a la mujer:
Tipo:- María, vete al federico y
saca dos cervezas frías, vamos a celebrar que ya estoy bien.
Un señor de mediana
edad, literalmente descompuesto, entra en el despacho de un psiquiatra.
Hace tan mala cara y se le ve tan desesperado, que el psiquiatra le invita
a exponerle, sin mas preámbulos, su problema.
Señor:
- Pues verá usted, doctor; estoy desesperado, no puedo más. No le veo
solución alguna a mi problema.
Doctor: - No hay problema que la psiquiatría
actual no pueda resolver. Usted confíe en mí y ya verá como se lo arreglo.
Cuénteme, cuénteme...
Señor: - Pues verá usted, doctor;
yo, cada día, al regresar de mi trabajo, me pongo las zapatillas, ceno,
miro un poco la tele y me acuesto.
Doctor: - ¿Y tiene Ud. problemas de insomnio?
Señor: - No, no; me duermo enseguida.
Doctor: - Entonces...
Señor: - Pues verá usted, doctor;
cada noche sueño lo mismo.
Doctor: - Muy interesante. ¿Y qué sueña
Ud?
Señor: - Pues verá usted, doctor;
sueño que me paseo por un bosquecito y, de repente, me encuentro con
un enanito que me saluda y me dice: "Buenas noches, Fernando; ¿cómo
estas?" Yo le contesto: "Bien, gracias; ¿y Ud.?" Pero el enanito, sin
contestarme, prosigue con sus preguntas: "¿Has trabajado bien, hoy?"
Yo le contesto: "Regular, regular". Y el enanito, como si me conociese
de toda la vida añade: "¿Y ya has hecho pipí, Fernandito?" Yo le contesto
la verdad: "No señor, todavía no." Y entonces, el enanito, con una voz
suave y maliciosa a la vez me dice: "Pues anda, haz pipí, Fernandito..."
Y me lo dice con tanta persuasión, que no puedo más que obedecerle y...
me orino en la cama. Ya puede Ud. imaginar que calvario es mi vida:
mearme en la cama a los 40 años cumplidos. No puedo ni casarme, ni hacer
vida normal ni nada. Estoy para el arrastre.
Doctor: - Hombre, pues su problema tiene
fácil solución.
Señor: - ¿Lo dice de verdad, doctor?
Doctor: - Claro que sí. Es muy sencillo.
Cada noche, antes de acostarse, Ud. se va al W.C. y orina tranquilamente.
Cuando se le aparezca en sueños el enanito y le pregunte a Ud. si ya
ha hecho pipí, Ud. le contesta que sí, que lo ha hecho justo antes de
acostarse, y en paz. Es así de sencillo.
Señor: - Pues muchas gracias, doctor.
No sabe Ud. el peso que me saca de encima. Se lo agradeceré toda la
vida.
Pasan
los meses y el cliente no vuelve más a la consulta. Lógicamente, el
psiquiatra está convencido de que le resolvió el problema, y contempla
incluso la posibilidad de hacer una comunicación sobre el caso en el
próximo congreso (la típica vanidad del psiquiatra ordinario). Hasta
que un día, por casualidad, lo cruza por la calle. Si antes daba pena,
ahora apenas parece un ser humano. El psiquiatra no había visto nunca,
a pesar de su larga carrera, alguien tan destrozado como él. Se le acerca
y le saluda.
Doctor:
- Buenos días, don Fernando. ¿No se acuerda Ud. de mí?
Señor: - ¿Que si no me acuerdo de
Ud.? No paro de maldecirlo desde el día en que le conocí.
Doctor: - Pero hombre, ¿aplicó Ud. escrupulosamente
el tratamiento que yo le di?
Señor: - ¡Claro que sí, doctor!.
Doctor: - Entonces...
Señor: - Pues verá usted, doctor.
Yo seguí sus consejos al pié de la letra. Antes de acostarme, le cambié
el agua a las olivas, como decimos en mi pueblo, y me fui a dormir.
Como siempre, me dormí enseguida y, como siempre, se me apareció el
enanito y me dijo: "Buenas noches, Fernando; ¿cómo estas?" Yo le contesto:
"Bien, gracias; ¿y Ud?" "¿Has trabajado bien, hoy?" "Regular, regular".
"¿Y ya has hecho pipí, Fernandito?" Entonces, yo, ni corto ni perezoso,
le digo con toda mi alma: "Sí señor, justo antes de acostarme." El enanito
se queda un tanto sorprendido y parece desconcertado. Pero, al cabo
de unos segundos, me mira maliciosamente y, con una sonrisa sardónica,
añade: "¿Y caca?"
Un paciente se quejaba
con el psiquiatra de un problema que tenía desde hace mucho tiempo:
Paciente:
- Doctor, ya no aguanto cúreme por favor.
Doctor: - Explíqueme, cual es el
problema dijo el doctor.
Paciente: - Vea aquí abajo de mis
brazos, estoy lleno de plumas. Todos los días me salen por todas
partes, por todo el cuerpo. Me las quito y me vuelven a salir. Ya no
sé que hacer, estoy cansado de esta situación.
Doctor: - Mmm, dijo el doctor, acuéstese
allí, cierre los ojos, relájese, respire profundo y repita
conmigo: "Yo no soy ave, no tengo plumas, y nunca he tenido plumas".
Repítalo tres veces.
El paciente así lo hizo y el doctor le
ordenó: "Abra los ojos, respire profundo y póngase
de pie". Ahora, ¿cómo se siente?
A lo que contestó el paciente: Muy
bien doctor, gracias. Ya no tengo plumas! Se lo agradezco.
Una vez
que se fue el paciente, el doctor aplastó el botón del
intercom y llamó a su enfermera:
Doctor: "Señorita hágame
el favor de venir
inmediatamente y limpiar mi consultorio que esta lleno de plumas".
Remedio
barato. Está el paciente contándole al psiquiatra lo que
le ocurre:
- Paciente:
Doctor, tengo un problema: cada vez que voy a acostarme creo que hay
alguien debajo de la cama. Para combatir esto me acuesto debajo de la
cama y entonces creo que hay alguien arriba. ¡Tiene que ayudarme!
- Psiquiatra: Muy bien, venga tres veces
por semana a verme a la consulta, y en un año yo le curaré.
- Paciente: ¿Cuánto cobra
por sesión?
- Psiquiatra: 5.000 pesetas por visita
- Paciente: Está bien, doctor, lo
voy a pensar
Seis
meses más tarde el psiquiatra se encuentra al individuo y le
pregunta:
- Psiquiatra:
¿Por qué no regresó más?
- Paciente: ¿Por 5.000 pesetas la
visita? Un camarero me curó por tan solo 500 pesetas
- Psiquiatra: ¡Ya! ¿Y cómo
lo hizo?
- Paciente: ¡Me dijo que le cortara
las cuatro patas a la cama!
Breves
Señora:
Verá doctor es que yo tengo complejo de gorda.
Doctor:-
Quédese tranquila señora que lo suyo no es complejo
Señora:
Dígame,
¿En su familia, hay casos de mitomanía? Doctor:
-
Pues sí, mi marido se cree el cabeza de familia.
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